miércoles, 30 de diciembre de 2015

La lectura







Ciertamente la lectura es una cuestión, al final, de gustos, de saber discriminar y elegir, ya que no se puede leer todo lo que hay escrito. Un intelectual de primer nivel, un lector de los grandes de verdad, quizá pueda leer a lo largo de su vida entre 5000 y 7000 libros, y eso teniendo en cuenta que empezara a leer a los 10 años y, al menos, 2 libros por semana de manera ininterrumpida hasta los 80 años. La gente tiene que trabajar, estudiar, tiene que vivir, hacer sus cosas cotidianas, dormir, salir. Una vez estuve en la biblioteca privada de un conocido, en Madrid, que posiblemente tenía unos 50.000 libros, como poco. Algo increíble. La mayoría no los había leído. La clave está en la elección. Hay quien puede elegir entre Cien años de Soledad y las memorias de Belén Esteban (y no es una broma sarcástica) y coge las memorias de la Esteban. En fin, es una elección. En el mundo hay bibliotecas que albergan varios millones de volúmenes. Todo no se puede leer.

martes, 22 de diciembre de 2015

El fósil de un árbol del Pleistoceno, en Cehegín.






 
 
La imagen que el lector puede ver en las fotografías es el molde de un tronco de árbol fosilizado, que tal vez tenga en torno a unos 30.000 años, o sea, que se puede datar en el Pleistoceno Superior, y está aquí en Cehegín. Lo que se puede ver es el hueco que quedó al desaparecer la madera. Es muy probable que se trate de un abedul. Se corresponde con una época de clima templado, más frío que el actual. Durante un tiempo también sirvió de conducto natural para una surgencia de agua de época posterior. El árbol quedó fosilizado al ser cubierto por el agua que afloraba de un manantial y poco a poco se recubrió con el carbonato cálcico. Así se fueron formando, a lo largo de miles de años, grandes masas de tobas y travertinos mediante la mezcla del carbonato cálcico del agua y la abundante vegetación que éste iba cubriendo. En aquella época el agua manaba en abundancia y había muchísimas fuentes y manantiales. Aquí no hubo glaciaciones, pero sí grandes periodos pluviales, con épocas intensísimas de lluvia. Entonces debió de ser un espectáculo ver los ríos Argos y Quípar. Había fauna mayor incluyendo a osos, uros (toros salvajes), algunos tipos de felino y también sabemos que había poblaciones neandertales, por ejemplo en la Cueva Negra de la Encarnación y presencia del Hombre Moderno. Este territorio debió de ser maravillosamente hermoso durante el Pleistoceno. Hay algún lugar donde aún quedan las surgencias (como agujeros en la roca) de agua de estas fuentes antiguas, como reliquias fósiles. Este árbol es una reliquia de un tiempo muy diferente, una joyita de nuestro patrimonio paleontológico


viernes, 18 de diciembre de 2015

Las defunciones en Cehegín, durante el periodo 1810 a 1818 . Fiebre Amarilla, guerra y fenómenos climatológicos.


Las actas de defunción de la parroquia de Santa María Magdalena de Cehegín son un elemento perfectamente ilustrativo del enorme daño poblacional que causó la epidemia de Fiebre Amarilla que coincidió con los estragos de la Guerra de la Independencia en esta población. Se han contabilizado para el año 1809  95 defunciones de adultos y para el año 1810 un número de 79. Son cifras normales para este periodo. Sin embargo durante los años 1811, 1812 y 1813 el número de fallecidos aumenta espectacularmente. No sabemos el número exacto de los óbitos producidos por la epidemia, pero sin duda su impacto fue importante. Así en 1811 hubo 155 fallecidos totales, en 1812 fueron 170 y en 1813 su número llegó hasta los 140. En 1814 y 1815 ya se estabilizan las defunciones hasta un número habitual en estos tiempos, 92 muertos adultos en 1814 y 82 en 1815. Sin embargo en 1816 se produce un ligero ascenso, hasta los 107 fallecidos. No son muchos, pero parece que ninguna epidemia azotó la villa ese año. Una posible explicación pudo ser el que se tratase de un año muy frío y seco, causado por el fenómeno global conocido como “el año sin verano” referido al 1816 y causado por la explosión de volcán Tambora en 1815, que llegó a afectar a Europa Occidental. Pasado este año las cifras de fallecimientos vuelven a la normalidad, con 75 en 1817 y 78 en 1818.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

El telégrafo en el Cehegín de la primera mitad del siglo XX


Tenemos constancia de la existencia de una estación telegráfica en Cehegín, al menos desde finales del siglo XX, ya que éste fue, en su momento, un elemento fundamental para agilizar las comunicaciones que, de otra manera tardaban días o semanas en alcanzar su destino. Por eso, en cuanto fue posible y la economía lo permitió, se instaló un telégrafo en Cehegín, de cuya gestión se ocupaba el Ayuntamiento. Sabemos que en 14 de junio del año 1910 se tomó la decisión de sustituir la estación existente por otra, que ya había quedado obsoleta o había sufrido deterioro, siendo alcalde don José de Béjar y Ciller.
En acta de 8 de febrero del año 1914 se acordó solicitar del Estado que se hiciera cargo de la estación telegráfica que había en Cehegín, pensando que así se mejoraría el servicio, dadas las malas condiciones económicas por las que pasaba en Ayuntamiento ceheginero. Se destituyó al encargado don Juan García Rubio y se nombró como interino a don Abdón Arévalo Moya.
 En el año 1937 siendo alcalde don Bartolomé Salcedo Jiménez, se tomó la decisión de instalar el telégrafo en la cuesta del Parador, en la casa con el nº 15 de la época.
Desde la instalación de la primera centralita en Cehegín, el uso del telégrafo fue algo casi revolucionario y clave para la agilización de las comunicaciones de la entonces villa en el ámbito nacional, tanto a nivel administrativo, como particular.

martes, 15 de diciembre de 2015

El documento de la Semana. Real Orden de Carlos V, del año 1520





 Real orden de Carlos V. 24 de marzo de 1520. Archivo Municipal de Cehegín


Esta R.O. está fechada en 24 de marzo del año 1520, fue enviada al Concejo de Cehegín, y referida a las penas que se daban cuando el ganado era requisado por entrar y causar daño en las heredades concejiles, multa que consistía en matar cinco reses y vender la carne, cuyo precio quedaba para el erario concejil. Un joya de nuestro patrimonio documental.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Las tobas y travertinos del Pleistoceno Superior de Cehegín






Fotografía: Francisco Jesús Hidalgo García




Lo que se puede observar en la imagen son tobas y travertinos, que se formaron por el depósito del carbonato cálcico del agua sobre la vegetación y formaron grandes masas pétreas. Las tobas de la fotografía tienen unos 30.000 años, son del Pleistoceno Superior y se formaron durante los llamados “grandes periodos pluviales”, que afectaron al norte de África y a parte del sur de la Península Ibérica. Hace 30.000 años el paisaje era muy diferente al del territorio del actual Cehegín El agua brotaba por doquier, había muchísimos manantiales, los ríos llevaban infinitamente más agua que hoy en día. La vegetación era muy abundante, con árboles de hoja caduca, en un clima templado-fresco, con bosques que crecían al amparo de tanta humedad. El enfriamiento progresivo que se fue produciendo unos pocos miles de años después propició la aparición de una nueva flora, ya más adaptada al frío, con más abundancia de coníferas. Esto está documentado en las series estratigráficas de las tobas, en las que en los niveles superiores a los de esta flora de clima templado, aparecen piñas y restos de coníferas, lo cual significa un enfriamiento del clima.
En invierno nevaba bastante, y en primavera se producía el deshielo, aumentando los caudales de agua y lo que hoy es Cehegín entonces era un vergel maravilloso. Había lagunas en las que el agua brotaba desde el suelo hacia arriba, por ejemplo en lo que hoy es la casa de Alarcón, como una fuente, y también manantiales (de los que aún se conservan las surgencias) que arrojaban agua a espuertas. Era algo maravilloso. Las masas rocosas de tobas que podemos ver muy cerca de Cehegín, a menos de un kilómetro, son de este periodo. Cuando llovía, llovía de verdad. La historia geográfica y geológica nos enseña mucho sobre el paso del tiempo y el cambio de los paisajes naturales.

jueves, 10 de diciembre de 2015

El arreglo del camino de Cehegín a Calasparra en el año 1861


En el año 1861, el Ayuntamiento de Cehegín nombró una comisión  para el estudio del necesario arreglo del camino de Cehegín a Calasparra, dirección Madrid, que se encontraba en muy malas condiciones, como por regla general sucedía con todas las carreteras y caminos de estos pueblos del interior. El presupuesto ascendió a 4.002 reales. Este camino resultaba de especial importancia para la entonces villa de Cehegín, y desde luego hoy sigue siendo un elemento crucial de comunicaciones, ya que el tránsito de viajeros y de mercancías por esta vía principal era muy importante. Este camino, muy antiguo, era como hoy, la arteria principal que comunicaba a las villas de Cehegín y Caravaca con el norte. Cehegín tenía otros caminos, como el del Agua Salada, o el mismo de Canara, que en última instancia desembocaban en este de Calasparra, acortando algún tiempo en los desplazamientos.  

miércoles, 9 de diciembre de 2015

¿Sabías que...? Noticias sobre el convento franciscano de Cehegín en el siglo XIX


 
 Fotografía: F.M. Peñalver Aroca


Durante el II mandato de don Alfonso Alvarez de Castellanos ( 1848-1852) siguió coleando el tema de qué hacer con el convento franciscano, ya que en este momento, merced a las expropiaciones realizadas por la desamortización de 1836, había pasado a ser gestionado por el Estado, y los frailes quedaron exclaustrados, aunque el edificio no llegó a venderse por la presión de los sucesivos alcaldes. En acta de 26 de noviembre de 1848 se da cuenta de una comunicación del Administrador de fincas del Estado con relación a esta cuestión, y se acuerda poner en conocimiento del mismo que que por falta de recursos para atender a las obras que necesita dicho edificio y a la distancia que se encuentra de la villa de Cehegín, no es posible aprovecharse de la concesión que se hizo por Real Orden ( para su gestión por el Ayuntamiento) a fin de establecer en él un hospital civil y la cátedra de primera enseñanza. Se expresa que la Administración Provincial se puede incautar de nuevo de dicho edificio, a excepción de la iglesia, de la cual se advierte que es necesaria por tener funciones de parroquia para el pueblo y la huerta, así como de unas habitaciones contiguas, por ser necesarias para los capellanes. La exclaustración duró hasta el año 1878, en que se autorizó la restauración de la Provincia Franciscana de Cartagena.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Documento sobre el encargo de la talla de Santa María Magdalena, de Cehegín, desaparecida en 1936, y labrada por el escultor Ginés López


En el año 1730 se adquirió para la Parroquia de Santa María Magdalena, de Cehegín, una nueva imagen de la Magdalena, tallada por el escultor caravaqueño Ginés López Pérez. Este es el documento sobre la cuenta de la misma, conservado en el Archivo Municipal de Cehegín. Dicha imagen fue quemada en el año 1936 junto con el incendio de la iglesia parroquial.