viernes, 31 de julio de 2015

Un documento del Concejo sobre la piedra imán (magnetita) en el Cehegín del siglo XVI







 Acta capitular de 24 de marzo de 1532, referente a la cogida de piedra imán por extranjeros. Archivo Mnicipal de Cehegín. Pinche sobre la imagen para aumentar el tamaño.


Durante el siglo XVI, y también el XVII, Cehegín se convirtió en lugar donde llegaban muchos extranjeros, fundamentalmente franceses y genoveses, en busca de la llamada “piedra imán”, la magnetita, tan abundante en estos contornos en los terrenos del Triásico. Sabemos que, aparte de sus cualidades naturales con funciones de imán, por ejemplo en las brújulas y ciertos instrumentos de navegación marítima, y para otros muchos menesteres, ya utilizados ampliamente en el siglo XVI y XVII,  también se le atribuían propiedades medicinales, y para ello se molía y se hacía tomar en pequeñas cantidades al paciente. En la primera mitad del siglo XVI, en el Concejo de Cehegín se dieron cuenta de que venía mucha gente extranjera a coger de los montes cehegineros determinadas cantidades de estas piedras y llevarlas a su país. Conscientes de la posibilidad de obtener una determinada renta con ello, sacaron una acta capitular en que se obligaba a dichos extranjeros a pagar al Concejo, que por entonces tenía las arcas realmente maltrechas, una determinada cantidad de dinero por recoger y sacar de la villa dichas piedras ( no se hace referencia a los locales, por lo que se entiende que la gente de aquí no cargarían con ese impuesto o tasa local). Se estaba arreglando el hospital de caridad y había tan poco dinero en los fondos del Concejo que la idea fue la de cobrar a los que vinieran a por piedra imán para obtener dinero y acabar la obra. Al parecer era bastante la gente que venía a recoger magnetita.



“Sobre la piedra imán.

Este dicho día, los dichos señores del Concejo, en presençia de mí, dicho escribano, sus mercedes dieron poder comisión al padre Diego Herrandes por tal mayordomo de hospital desta dicha villa para que a las personas extranjeras que vinieren a coger piedras imanes  a los términos desta dicha villa se les pueda echar que paguen lo que a él justo  le parezca por el coger de las dichas piedras e aquello que dieren sea para la obra de dicho ospital..."

Fragmento del acta capitular de 24 de marzo de 1532 que presentamos en la fotografía sobre la piedra imán. Archivo Municipal de Cehegín.








jueves, 30 de julio de 2015

El origen del topónimo " Cañalengua", paraje de Cehegín y Caravaca




El conocido paraje que hoy nombramos como " Cañalengua" recibe su nombre de la Cañada Real cuyo tramo transcurre desde la parte de los llamados Barrancos, fundamentalmente la frontera con el Barraco de la Virgen, en Cehegín, hasta llegar a la finca de Jorquera, ya en el término municipal de Caravaca. Pues esa cañada es  la que da nombre a todo el paraje. El origen del topónimo lo tenemos muy bien documentado en la documentación del siglo XVI, donde se hace referencia a la llamada "Cañada Luenga", que es el verdadero nombre del dicho topónimo, refiriéndose a que es muy larga, y que la deformación del lenguaje popular ha conducido hasta el actual nombre de " Cañalengua".



   Documento de mediados del siglo XVI que hace referencia a la Cañada Luenga. Archivo Municipal de Cehegín. Pinche en  la imagen para aumentar el tamaño.



Este tramo de vereda forma parte de un camino mucho más largo que enlazaba por un extremo con el de Lorca, desde la cuesta del Paraíso, y por el otro llega hasta la Encarnación. Antiguamente fue un camino muy transitado por personas y bienes, además de cumpir con su función de vía pecuaria.

sábado, 11 de julio de 2015

Sobre el escultor de la Virgen de las Maravillas, patrona de Cehegín.









Con respecto al escultor de la Virgen de las Maravillas, patrona de Cehegín, la mayor parte de la gente sigue pensando a ciencia cierta que fue Nicola Fumo, aunque en realidad esto no es más que la opinión de un historiador del arte que en el primer cuarto del siglo XX dijo que era del afamado maestro napolitano del siglo XVIII, por la composición y detalles escultóricos de la imagen. Tan válida es esa opinión como lo puede ser la de otros expertos. En realidad no consta en ningún documento conocido el autor de la obra.
Sin ninguna duda, el padre Moreno, que promovió desde 1720 o 1721 el que se esculpiese una virgen en madera en Italia para traer al convento franciscano y escribió el libro “ Rara y Maravillosa Ave del Oriente, María Santísima de las Maravillas”, publicado en 1748, deliberadamente ocultó el nombre del escultor para acentuar ese aura de misterio que rodea la obra, entendiendo al maestro como un simple objeto manejado por Dios, colocando a éste como al verdadero escultor. Eso es lo que el padre Moreno pretendía, desplazar al autor a un segundo plano para realzar la divinidad del origen de la escultura, y por eso obvió su nombre. El que no se conozca la identidad es algo totalmente intencionado que pretende no convertir al escultor en protagonista de una obra maestra. No sabemos realmente quien fue. Hay una nueva corriente que afirma que su origen es genovés, propuesta por Salvador García Jiménez, el afamado novelista ceheginero, y que se sustenta en la opinión de importantes historiadores del arte italianos actuales, que dicen que es de Antón María Maragliano. Aunque no lo he comentado casi nunca, yo estuve durante más de tres años inmerso en una investigación similar, buscando en Cehegín, Murcia, Cartagena, en contacto con el archivo di Stato di Napoli y el Archivio di Stato di Génova, el Nacional de Italia, el Histórico Nacional de España, y otros cuantos fondos públicos y privados, con historiadores del arte españoles e italianos etc. pero el contrato no apareció ni tampoco documento alguno. Es un tema muy bonito. No es una cuestión religiosa sino ya de historia local. Lo tenía un poco de lado por estar ahora trabajando en mi libro de “La historia de la educación infantil y primaria en Cehegín” aunque ahora me ha vuelto un poco el gusanillo gracias a una persona a la que tengo un gran aprecio personal y que, indirectamente, sin intención, me ha recordado esta investigación. La verdad es que después de que el padre Nieto o Francisco Javier Gómez Ortín, que posiblemente han sido los mejores especialistas sobre la Virgen de las Maravillas de siempre, no localizasen el contrato, pues es complicado que yo de con él, pero creo que estoy cerca de hallar algo muy interesante e inédito. Si aparece ya se hará debidamente público.