jueves, 31 de octubre de 2013

Un documento del año 1581 relativo al camino del Pozo, una de las vías de acceso a Cehegín en el siglo XVI




“Pretil del Poço

Viose una petiçión que dio Alonso de Robles, procurador síndico desta uilla, por la qual pide que el camino que viene a la plaça por el poço, que es entrada de Caravaca e del Andalucía, desde la esquina de la casa de Diego Abril hasta la esquina de la casa del Poço, se a caído una orma y es camino principal, y conviene se repare con breuedad. Pide se repare. Ordenóse que la dicha entrada se repare y desquina a esquina se haga un pretil de aljez  fortificado todo muy bien, haçiendo  lo que convenga. Para lo qual dixeron que cometían y cometieron el hazer lo susodicho a el señor capitán Martín Carreño, regidor.”

Acta capitular de 26 de junio de 1581. Archivo Municipal de Cehegín.

Un bonito documento del año 1581 que nos ilustra sobre los caminos de entrada a la villa en el siglo XVI en lo que, según se cuenta, era una vía principal en ese momento. Parece ser que se trataba o bien del camino que llegaba desde la vuelta del Carril, junto a la actual calle de Ginés de Paco, entraba por lo que es hoy la calle de Poniente y la de la Soledad para subir desde el Cubo siguiendo el camino abierto sobre la torre del Pozo hasta llegar a la que hoy es la  plaza Vieja. También puede ser la vía principal en esta zona, la que unía las puertas de Canara o de la Villa con la de Caravaca, pero ésta era calle y no camino. Evidentemente hoy resulta difícil creer que se pudiera acceder con bestias y carros por la cuesta que sube desde el Cubo hasta la calle del Pozo, pero entonces estaba más o menos arreglado y era también un camino de llegada hasta la Plaza ya que, en esta época, se habría abierto un portillo o se había eliminado parte del lienzo de muralla de la villa que subía desde la torre del Pozo, permitiendo el paso. En fin, un bonito documento éste que nos ilustra sobre los accesos al Cehegín del siglo XVI.

lunes, 28 de octubre de 2013

Vida. Un microcuento.



 

Una pluma se deslizaba entre los labios del viento, nacida del cielo, y mecida como una cuna pequeñita, delicada, tranquilamente, movida por una ligera brisa, que sólo parecía querer alargar, con algo tan mágico, ese instante lo máximo posible. Ella la observaba como quien mira al infinito, distraída, con esa mirada bonita que la convertía en un ser especial. Rebeca volvió de ese soñar despierta que sólo duró unos segundos. Estaba sentada en un banco del parque y sintió tener esa sensación angustiosa de no conocer el lugar donde se hallaba. Un fogonazo, una luz, un chispazo mental y todo volvió a su ser natural. Unas mujeres jóvenes paseaban y la temperatura era maravillosamente agradable. Era perfecto. Su mundo se había convertido en un estado del alma que no necesitaba más para rozar la alegría por existir. Ella se sentía llena. Su hija se acercó, con esa ternura e inocencia que manifiestan los niños. Se fundieron en un abrazo y la besó. La niñita volvió a sus juegos. Se sentía bien, tan bien que sintió su alma rebosante de bienestar. No podía pedir más a la vida. Entonces cerró los ojos y respiró.
-¿Donde estoy?- Dijo la mujer con una voz quebradiza y casi inaudible.
-¡Mamá!-le contestó una joven que tendría unos veinte años, excitada, con los ojos muy abiertos, inundados de lágrimas, rojos e hinchados- ¡Mamá! ¡Has vuelto!
Pasado un tiempo le dijeron que había estado en coma casi un año. Ella no lo podía creer. Le parecía imposible que aquello no hubiese sido real.
- Nunca estuve tan viva - se dijo a sí misma-
Entre tanto, mientras arreglaba un viejo armario, encontró alguna ropita de la que le ponía a su niña cuando tenía unos ocho años. Sintió un golpe de nostalgia. Su hijita ya se había convertido en una mujer adulta.
Al acariciar la chaquetita encontró una pluma engarzada entre los hilos.
-Nunca estuve tan viva…

Francisco Jesús Hidalgo García

miércoles, 23 de octubre de 2013

Dibujo de fray Mateo Botija, de la lápida hallada en Begastri en el año 1626.




Copia por fray Pablo Manuel Ortega del dibujo de la lápida que fue mesa de altar en la basílica de Begastri  realizado por fray Mateo Botija, franciscano, en el año 1626. En su libro " Descripción Chorográfica de la Provincia de Cartagena", hacia el año 1758 el primero la describe y presenta en esta magna obra.

La epigrafía dice " Hodoacro Minus, obispo de la iglesia de los Begastrenses, consagró esta basílica  de San Vicente, en el año III de su pontificado"

martes, 22 de octubre de 2013

Andrés del Campo, la torre de santa María Magdalena y la calle de este personaje en Cehegín.








Saben los lectores que en el año 1774 se acabó la construcción de la torre de la iglesia de santa María Magdalena, como hemos comentado en alguna ocasión, iniciada dicha obra en el año 1768.  El día 1 de julio del año 1774 se instalaron e hicieron repicar las campanas nuevas, a las que se dio el nombre de la del Reloj, Mayor, santa Lucía y san Pedro. El maestro alarife Andrés del Campo remató la torre ese mismo día colocando un pequeño pináculo, para dar como finalizada esta magnifica obra arquitectónica. En honor de Andrés del Campo se nombró una calle a finales del siglo XVIII o principios del XIX, aunque sabemos con certeza que en el año 1827 ya tenía dicha denominación. Hoy en día se sigue llamando de “Andrés del Campo”. En mi opinión es más que probable que el que dicha calle se denomine así no sea por un reconocimiento directo del papel de dicho alarife en las obras de la torre de la iglesia, o en otras obras de Cehegín, sino por algo mucho más simple y común en los siglos XVI al XVIII: el dar el nombre de una calle porque alguien más o menos conocido residía en ella. Sin poder confirmarlo con rotundidad, estoy convencido de que Andrés del Campo vivía allí. Tenemos muchos ejemplos de nombres antiguos de calles en la Edad Moderna que llevan nombres de personas que tenían allí su casa. El callejón del padre Mizal, la calle de Céspedes (que mantiene el nombre desde el siglo XVII que sepamos, la calle del Espadero, la calle de los Herreros, la calle de don Antonio Pérez, etc. ) Algunas han mantenido el  nombre, otras lo perdieron ya en el siglo XVIII, pero lo cierto es que era cosa común que se demominase a muchas de ellas por alguien que residía allí.

jueves, 17 de octubre de 2013

La Historia de Cehegín en papeles. La importancia de los caballeros cuantiosos en el Cehegín de principios del siglo XVI.


Padrón de alardes de Cehegín, del año 1509. Archivo Municipal de Cehegín


Este padrón de alardes, del año 1509, de Cehegín, es una muestra de la importancia fundamental que los caballeros cuantiosos tuvieron en el Cehegín de los siglos XV y XVI. Eran llanos, pero a base de concesiones por su importante papel fueron consiguiendo importantes patrimonios hasta llegar a igualarse, o incluso superar en algunos casos, a la nobleza vieja de la villa. Estos cuantiosos, labradores ricos, serán el germen de las grandes familias nobiliarias de los siglos XVII y XVIII en Cehegín, pues su dinero les valdrá para conseguir la hidalguía, o bien emparentar con familias nobles foráneas. En mi opinión el papel de estas milicias locales en la que estos caballeros sin nobleza fueron fundamentales para la defensa de la villa y la frontera hasta la caída de Granada, fue incluso más importante que el papel directo de los caballeros de Santiago en la defensa fronteriza. Ellos son quienen controlarán el Concejo y , desde ahí, se enfrentarán a la Orden para defender sus intereses económicos.

martes, 15 de octubre de 2013

La cuestión del obispo de Modrussia en la consagración de la ermita de la Purísima Concepción, de Cehegín.


Fotografía de la primera mitad de los años 30 del siglo XX, del Paseo de la Concepción

Este artículito también aparece en mi libro " Miscelánea histórica de Cehegín", publicado hace unos días.



Desde hace muchos años, ha sido un tema de discusión polémica la cuestión relativa sobre quien fue, verdaderamente, el obispo que consagró la ermita de la Purísima Concepción. Las inscripciones existentes en el altar dicen que fue el obispo de Modrussia en el año 1556. La historiografía local tradicionalmente se ha decantado en dos sectores, uno que ha aceptado que fue el tal obispo y otro que lo negaba, argumentando que fue el obispo de Cartagena quien la consagró. El obispado de Modrussia estaba en Croacia y era propio del rito romano. Esta región nunca fue conquistada por los turcos. El obispo en cuestión  que pudo haber consagrado la ermita de la Purísima Concepción fue don Diego de Loaysa, español, de la poderosa familia de los Loaysa, en que se encuentran algunos clérigos de gran prestigio en la España del siglo XVI. Don Diego fue obispo de Modrussia, a la sazón, con seguridad colocado por mediación del emperador Carlos V, por la importancia de este enclave estratégico, a nivel político y religioso. Ostentó la cátedra episcopal desde 1538 hasta el año 1549 de manera efectiva, en que cesó, pero después permaneció con el cargo de emérito, apareciendo posteriormente en la documentación como obispo de Modrussia. Así hay constancia en las actas capitulares de la S.I. Catedral de Santiago de Compostela de una visita de don Diego. Antonio López Ferreiro en su Historia de la S. A. M. Iglesia de Santiago de Compostela (t. VIII, pp. 129 y 204) dice: "Prescindiremos de otras noticias de campanas de la Catedral y sólo anotaremos la que se lee en el acta capitular de 22 de abril de 1550, en que se dice que el Obispo de Modrusia, d. Diego de Loaysa, bendijo un esquilón al que se puso por nombre Santiago, que tenía una cruz y medallas del Apóstol con dos rótulos...". 
Parece ser que en el año 1553 realizó otra visita a la catedral compostelana. En función de estos datos es posible interpretar que fue don Diego de Loaysa el que consagró la dicha ermita de la Purísima Concepción, habida cuenta de que no parece lógico que se colocasen estas inscripciones de manera falsaria, ya que por otro lado el obispado de Cartagena no lo hubiese permitido de ninguna manera.




miércoles, 9 de octubre de 2013

El pasado viernes, 4 de octubre, realizamos la presentación del libro "Miscelánea Histórica de Cehegín"










Texto: www.cehegín.es

Fotografías: 1ª: Ceheginpaco.     2ª: www.cehegin.es






Un recorrido por la historia general de Cehegín, desde sus albores en la Prehistoria hasta el siglo XXI pasando por la Edad Antigua, la Edad Media, la Moderna y la Contemporánea, es lo que hace el director del Archivo Municipal de Cehegín, Francisco Jesús Hidalgo, en el libro ‘Miscelánea Histórica de Cehegín’, que ha sido presentado en la Casa de la Cultura en un acto al que han asistido cientos de vecinos.
El alcalde, José Soria; el concejal de Cultura, Nicolás del Toro; el cronista oficial de Cehegín, Abraham Ruiz; el escritor Jesús de la Ossa y el autor del libro han presentado la obra, que viene a llenar un hueco existente dentro de la amplia bibliografía sobre Cehegín y su historia humana.
“Para nosotros hoy es un día de gala, porque estoy convencido de que este libro va a sorprender por su calidad extraordinaria y porque es un libro que a los que somos de Cehegín nos gusta leer porque habla de nuestra propia historia”, ha declarado el alcalde, quien ha valorado “el trabajo increíble y la investigación de muchos años” del director del Archivo Municipal. “No nos hemos limitado a hacer un libro cualquiera, hemos cuidado hasta el más mínimo detalle, la encuadernación, las fotografías a color, hemos hecho un libro para toda la vida y no hemos escatimado porque creo que el pueblo estaba necesitado de esta obra”, ha añadido José Soria.
Por su parte, el autor del libro ha señalado el carácter divulgativo del mismo, destacando que “es su principal característica”. Francisco Jesús Hidalgo ha manifestado que el objetivo de la obra es “acercar la historia local a la gente que no es especialista, a la gente de la calle, para que pueda ser leída por todos”, y ha explicado que puede ser de gran ayuda para alumnos de la ESO y de Bachillerato y también estudiantes universitarios.
Hidalgo ha indagado durante muchos años no sólo en el Archivo Histórico Municipal, sino también en otros archivos, como el Provincial o el Nacional, en Madrid, donde muchas fuentes documentales han arrojado información sobre la historia de Cehegín, una historia que ahora se ha recopilado gracias a un minucioso trabajo de ordenación y redacción.